8 Razones del dolor de cadera (y tratamientos)

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Dolor de cadera

Las razones y causas del dolor de cadera son muchas. A continuación vamos a ver las principales razones, así como tratamientos y diagnósticos).

Dentro de la articulación

Cada cadera es una articulación esférica. La bola es la parte superior del hueso del muslo (cabeza del fémur). La cavidad (acetábulo) se encuentra en el hueso pélvico. Un tejido liso y resbaladizo llamado cartílago permite que la bola y la cavidad se deslicen una contra otra cuando te mueves.




Un fino revestimiento (sinovia) cubre el cartílago y produce un poco de líquido sinovial, que facilita aún más el roce. Los tendones, ligamentos y músculos completan la articulación.

1. Osteoartritis

Es el tipo de artritis por «desgaste» que muchas personas padecen en la mediana edad. El cartílago del extremo de la bola del hueso del muslo y de la cavidad de la cadera se rompe lentamente y provoca un roce entre los huesos.

Tendrás rigidez y podrás sentir dolor en la entrepierna y en la parte delantera del muslo que se irradia a la rodilla y a la parte posterior. Suele empeorar después de un entrenamiento duro o cuando no te mueves durante un tiempo.




2. Artritis reumatoide

En la artritis reumatoide, el sistema inmunitario ataca algunas partes del cuerpo, como la membrana sinovial.

Este revestimiento, normalmente fino, empieza a engrosarse e hincharse y a producir sustancias químicas que dañan o destruyen el cartílago que recubre el hueso. Los médicos no saben por qué ocurre esto. Cuando una cadera se ve afectada, a menudo también lo está la otra. La articulación puede doler e hincharse, y es posible que notes calor y piel roja a su alrededor.

3. Ciática

Estar demasiado tiempo sentado y hacer poco ejercicio, entre otras cosas, puede irritar e inflamar el nervio ciático, el mayor del cuerpo humano. Va desde la parte inferior de la columna vertebral, pasando por las caderas y bajando por la parte posterior de la pierna, que es donde sentirás el dolor cuando esté pinchado.

Se irradia desde la cadera y puede ser leve, agudo, con hormigueo, adormecido o incluso como una descarga eléctrica.




4. Fractura de cadera

Es una rotura en la parte superior del hueso del muslo. Si eres joven y estás sano, hace falta mucha fuerza, como un accidente de coche grave, para que se produzca. Pero si tienes más de 65 años, especialmente si eres mujer, o tienes huesos frágiles (osteoporosis), incluso una pequeña caída puede provocarla.

Es probable que te duela la ingle y la parte superior y externa del muslo, sobre todo cuando intentes flexionar la articulación. En una rotura completa, una pierna puede parecer más corta que la otra.

5. Dislocación

Ocurre cuando la bola de la parte superior de tu muslo se sale de su cavidad pélvica. Suele producirse con mucha fuerza, como cuando te caes de una escalera o chocas con un coche. Toda esa fuerza suele provocar otras lesiones como desgarros de tejidos, fracturas de huesos, e incluso podría dañar nervios, cartílagos y vasos sanguíneos.

Acude a un hospital. Es muy doloroso y no podrás mover mucho la pierna, si es que lo haces, hasta que el médico empiece a tratarla.

6. Displasia

En este caso, la cavidad de la cadera no es lo suficientemente profunda como para que la bola encaje firmemente en su interior. La holgura puede variar desde un poco de movimiento, pasando por la facilidad de expulsión (dislocación), hasta la dislocación completa.

Los bebés pueden nacer con ella o padecerla en su primer año. Las mujeres, los primogénitos y los bebés que nacen de nalgas (con los pies por delante) lo padecen con más frecuencia. También puedes provocarla si envuelves las piernas de tu bebé con demasiada fuerza.

7. Bursitis

Se produce cuando los sacos llenos de líquido, o «bursas», que facilitan la fricción entre los músculos, los tendones y los huesos, se irritan y se hinchan. Puede ocurrir en la parte ósea exterior de la cadera (bursitis trocantérica), donde provoca un dolor agudo e intenso que se atenúa y se extiende con el tiempo.

Con menos frecuencia, se produce en la parte interna (bursitis de cadera), donde provoca dolor en la ingle. Cualquiera de las dos puede empeorar al caminar, ponerse en cuclillas o subir escaleras.

8. Desgarro del labrum

Puede dañar el cartílago del borde óseo de la cavidad de la cadera que ayuda a mantener la articulación unida. Puedes lesionarlo repentinamente en una caída con torsión o en un accidente, o simplemente puedes desgastarlo con el mismo movimiento a lo largo del tiempo. Puedes sentir un chasquido y tener dolor en la ingle o en la cadera. Es más probable que la sufras si juegas al hockey sobre hielo, al fútbol o al golf.

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8. Distensión de cadera

Es cuando te estiras demasiado o te desgarras alguno de los músculos y tendones que ayudan a mover la articulación de la cadera. Puede afectar a muchos músculos, como los flexores de la cadera, los glúteos, los abductores, los aductores, los cuádriceps y los isquiotibiales.

La zona puede hincharse, debilitarse y doler, sobre todo cuando la utilizas. El reposo, el hielo y los analgésicos de venta libre suelen ser suficientes para recuperar la salud.

RHCE: Reposo, Hielo, Compresión, Elevación

Es un buen primer paso para cualquier dolor de cadera. Descansa, pero no dejes de hacer todos los movimientos (eso podría empeorar las cosas), sólo los que te duelen.

Ponle hielo durante 20 minutos seguidos, y utiliza un paño para no dañar la piel. Comprime la zona dolorida con una venda elástica, pero no demasiado. Aflójalo si ves que la piel se pone azul. Eleva la parte lesionada sobre una almohada o un taburete para evitar que la sangre se acumule allí.

Medicamentos

Los antiinflamatorios no esteroideos, o AINE, suelen utilizarse para reducir el dolor de cadera y la inflamación de la artritis y otros problemas dolorosos de cadera. La mayoría son pastillas, pero también hay cremas y geles.

Tu médico puede ayudarte a tratar el dolor más grave y las afecciones subyacentes con corticosteroides, analgésicos y fármacos para tratar enfermedades autoinmunes e inflamatorias.

Cuándo acudir al médico

Si los cuidados en casa no consiguen frenar el dolor de cadera, pide cita con tu médico. Pide a alguien que te lleve a urgencias si una lesión te ha provocado el dolor de cadera y ésta no tiene un aspecto normal, o no puedes mover la pierna ni ponerle peso.

También debes acudir a urgencias si tienes un dolor intenso, una hinchazón repentina o cualquier signo de infección como fiebre, escalofríos y piel roja.

Diagnóstico

Tu médico querrá conocer tus síntomas y tu historial médico. Asegúrate de mencionar cualquier caída o lesión que hayas tenido y cualquier otra articulación que te moleste. El médico también te examinará la cadera y podría comprobar si te mueves bien (amplitud de movimiento). También es posible que te hagan análisis de sangre o pruebas de imagen, como una radiografía o una resonancia magnética.

Prevención

Algunas de las mismas cosas que ayudan a tratar el dolor de cadera pueden hacer que sea menos probable que lo padezcas en primer lugar. Por ejemplo, si tienes sobrepeso, perder incluso unos cuantos kilos puede aliviar la tensión en la articulación.

El ejercicio (pregunta a tu médico sobre la cantidad adecuada) también puede ayudar. Tómatelo con calma. Empieza por calentar y estirar, detente cuando te duela algo, usa el calzado adecuado y busca superficies blandas como las rutas de senderismo, no duras como el asfalto y el hormigón.

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Fotografía: Canva

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